Este concurso se ha caracterizado por su forma peculiar y alternativa de reconocer el trabajo de los poetas. Fue impulsado en el 2003 por Fermín López Casillas, director del centro cultural, con la intención de apoyar a los poetas que frecuentaban la librería “de las utopías posibles” con libros.
Desde un inicio se planteó como un concurso alterno para los poetas, cosa que se expresa en la primera antología de los ganadores de este certamen: “El interés del que entra al concurso no es el monetario, ni por parte de los jurados ni de los poetas. Sí el reconocimiento de la poesía. El concurso no opta por los patriarcados poéticos y no plantea al jurado como un dogma”.
A diferencia de otros concursos El Laberinto amplía el reconocimiento a tres primeros lugares, más las menciones honoríficas que el jurado crea convenientes, esto como un acto simbólico para reafirmar que la poesía en México no es un poeta, sino muchos.
En años pasados los jurados fueron Raúl Renán, José Francisco Zapata, Max Rojas, Armando Oviedo, entre otros. Y los poetas ganadores han sido Ovidio Ríos, Adriana Tafoya, Alonso Lenin, Omar Soto, por mencionar algunos. Este año los jurados fueron Maricruz Patiño, Saúl Ibargoyen y Carlos Prospero García. Los ganadores: primer lugar: Homenic Fuentes. Segundo lugar: Guillermo Hernández Santana. Tercer lugar: Ian Soriano. Menciones honoríficas: Stephanie Granda Lamadrid, Gabriela Puente, Humberto Solís, Víctor Manuel Ramírez, Alejandro R. Cabáñez, José Miguel Lecumberri y Jesús Bartolo Bello.

El premio consta para los tres primeros lugares, de un vale de mil 500 pesos, cobrable en libros dentro de la librería, para el primer lugar; uno de mil para el segundo, y otro de 500 para el tercero. Flores y tequila para los tres. Pero sobretodo una antología, editada por Versodestierro, en la cual son incluidos tanto los primeros lugares, como las menciones honoríficas. La antología saldrá publicada para el mes de febrero, y será presentada en el marco del Día Mundial de la Poesía.
Los jurados por su parte expresaron que la competencia estuvo muy cerrada. Y respecto al tono de los poemas, dijeron que “la mayoría manifiesta un desencanto terrible por la ciudad, un desacuerdo con la realidad imperante”. Maricruz Patiño fue la encargada de entregar los premios, y comentó respecto del primer lugar: “Se otorgó al poemario Serial por su unidad temática, así como la continuidad de la idea poética a lo largo de una serie de visiones, en las cuales la imagen de los asesinatos es diversa, y se explora en distintos niveles de realidad, aunque el yo poético está presente, en tanto que el relator de un imaginario trasgresor no es protagónico, como en la tónica general de muchos de los trabajos participantes. Está bien escrito y logra su intención, es original”.
Por su parte, Carlos Prospero, otro de los jurados del certamen criticó: “Las ideas dominantes, que los intelectuales orgánicos pregonan e imponen, mantienen congelada a la imaginación y le han inyectado una profunda inseguridad cotidiana, reflejada en estos poemas balbuceantes. ¿Qué parámetros tenemos, entonces, para valorar unos poemas como los que se presentaron en este certamen? Los contenidos, la visión del mundo, la enunciación y la descripción de los hechos, subjetivos u objetivos”.
La Librería y Foro Cultural El Laberinto es un proyecto que desde hace dos décadas promueve el arte en el Centro Histórico desde su trinchera compuesta de miles de libros. Entre los altos pasillos armados con libreros aparecen pinturas, instalaciones, y al fondo, en un tapanco cercado de espejos, se realizan lecturas de poesía, se narran cuentos y se discute filosofía. Por este espacio han transitado artistas de todos los niveles y de todas las esferas, y se ha distinguido junto con otras librerías como Primero Sueño y El Hallazgo, en promover proyectos independientes.
Para cerrar retomo un fragmento del prólogo de la pasada antología de El Laberinto: “El poeta no se conforma; está al margen de lo cierto: entra al laberinto e intenta descifrarlo”.
